viernes, 4 de septiembre de 2009

El estado de Naturaleza ¿traería guerra o paz entre los hombres?

El tema a tratar en el presente trabajo intenta enfrentar las ideologías de dos filósofos famosos, los cuales tienen distintos puntos de vista en cuanto al estado de libertad del hombre.
¿Qué pasaría si el hombre solamente contara con su libre albedrío para distinguir entre lo que está bien y lo que está mal sin tener ningún mandato o norma que así se lo ordene?
Pues a nuestro parecer, el hombre actuaría tal y como lo describe Hobbes, ya que el hombre no es capaz de respetar reglas sin que las haya y sin que se pague un precio por romperlas. Su ya famosa afirmación en cuanto a que los seres humanos se despedazarían mutuamente si no existiese un Poder superior que organice y ordene a la sociedad en su célebre frase "homo homini lupus" : el hombre es el lobo del hombre , reafirma su postura. Además cada hombre asimila del núcleo familiar cuando desde niño se le enseña y él aprende, lo que debe hacerse y lo que no.
Esta necesidad del ser humano de estar siempre condicionado por reglas de convivencia nos dice que el hombre estaría teniendo una mala percepción de lo bueno y lo malo, por lo tanto no sería consciente de que lo que está haciendo podría no ser lo correcto. Además aquí también intervienen los valores familiares adquiridos en la primera etapa de socialización.
Pero además, es necesario considerar que son ese conjunto de valores y costumbres incorporadas por cada ser humano, que conforman lo que se denomina cultura, lo que influyendo en su conducta social conseguirán acentuar las diferencias grupales. Entendida la cultura como el conjunto de todas las formas o patrones, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman, incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias.
Siendo entonces la cultura toda la información y habilidades que posee el ser humano, podemos concluir que lo que es culturalmente válido ó culturalmente aceptable para un grupo, de acuerdo a la suma de valores y costumbres aprendidas, puede no serlo para otros pares. Y, es que, es través de ella que discernimos los valores y efectuamos opciones dándonos ésta al hombre la capacidad de reflexionar sobre nosotros mismos. Así, ejemplo de ello sería el caso jurisprudencial llevado a la Corte Suprema de Justicia de la Nación , en el que un hombre de 24 años de una comunidad Wichi embaraza a una niña de 9.La madre de la niña, pareja del hombre, lo denuncia y es detenido. Pero al poco tiempo la comunidad Wichi a la que pertenecen todos los protagonistas reclama la libertad del acusado porque la costumbre ancestral convierte en normal tener relaciones con niñas . El caso, que finalmente se resolvió por enjuiciar al agresor por violación, abrió un debate dentro de las comunidades indígenas, que enfrenta el relativismo cultural con los derechos más elementales. Y, así, mientras la Justicia terminaba de juzgar si el hecho era o no una costumbre comunitaria y eso lo volvía impune como delito sexual, muchas voces salieron al encuentro.
Todo esto nos indica que el hombre recurriría a la capacidad física y/o intelectual que este posea para imponerse ante otros hombres y someterlos. Pero por otro lado también cabe la posibilidad de que algunas personas que no poseen esa superioridad física para someter a los otros que actúan por si solos, recurran a la asociación con otros para lograr doblegarlo.
Si planteamos esta problemática desde el punto de vista de los bienes de la propiedad privada, hemos llegado a la conclusión que no existiría respeto alguno por lo ajeno, lo que derivaría en una total anarquía, ya que al no existir coerción para hacer cumplir las normas, puesto que en este estado de naturaleza no existen , todos querrían hacer valer sus propias reglas con respecto a lo que es suyo y lo de los demás.
Pero he aquí que precisamente, que es dentro del grupo donde el hombre, logre encontrar en la mayoría el soporte para lograr actuar el bien, ya que dentro de una organización es probable que sean la minoría los que no lograron percibir los valores inculcados.
Pero así como el hombre goza de esta posibilidad de distinguir entre lo que está bien y lo que no lo está, también está dotado de raciocinio que es lo que en realidad le permite hacer la valoración de lo correcto en un caso concreto. Es así, que al enfrentarse a un conflicto particular de su vida, va a sacar la enseñanza inculcada, la confortara con lo que se le presenta (que es en definitiva lo que debe solucionar) y haciendo uso de su razonamiento y efectuando dicha distinción sacará en claro su postura frente al mismo.
Hasta aquí, hablamos del hombre actuando unilateralmente, mas retomando las conductas de interacción humana, y su proyección en una comunidad aun no organizada, diremos que frente a una amenaza a un bien propio, este cuenta además, con un primario instinto de conservación.
Es este instinto el que le permitirá tender a la protección de lo que le es propio, enfrentándose a los otros y logrando su preservación en una clara muestra de lo q es capaz de hacer.
Entonces, habiendo delineado las herramientas que posee el ser humano para sobrevivir en ese estado natural básico y carente de normas de convivencias, estamos ahora si, en condiciones de replantear nuestro interrogante: ¿Es posible la Paz en esta situación, si como ya dijimos dichas herramientas son; los valores, su capacidad de razonamiento, su voluntad o libre albedrío y su primario instinto de conservación?
Si creemos que el hombre por naturaleza tiende a la protección de lo que le pertenece y por otro lado, sostenemos que al no existir coercibilidad éste elegirá entre lo bueno y lo malo, lo que le es conveniente, no consideramos que ello sea posible.
Pues bien, en este entendimiento, el hombre podría posicionarse frente a un acontecimiento y mediante un juicio de valores razonar lo conveniente, siempre su voluntad llevara al acto lo justo, lo bueno o lo correcto para sí mismo, y es justamente dicho instinto por preservarse lo que podría generar el conflicto con el otro.
Por todo lo expuesto, concluimos que la Paz en una comunidad humana carente de organización y por ende, de normas obligatorias de convivencia, como lo es el Estado de Naturaleza, constituye una utopía.
A nuestro entender, para lograr que en esa congregación no prevalezca el desorden o anarquía y el conflicto entre sus integrantes, sería imprescindible la concurrencia de normas que reglamenten dicha interacción.
Seudónimo: Skorpions

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